domingo, 26 de junio de 2011

Una mujer que espera...

Una mujer que espera no se parece mucho a la mujer que es en realidad.
Una mujer que espera tiene miedo. La desconfianza envuelve todos sus pensamientos. & así sus pensamientos se van tornando sombríos, enloquecidos,.
Alrededor de una mujer que espera, se desdibuja el mundo. Las dimensiones & las perspectivas se vuelven confusas. Da lo mismo el día que la noche: solamente cuentan las horas que faltan para el momento de la llamada o el encuentro.
Tu voz la alegra, pero ella no puede demostrarte enseguida su alegría, porque está tan recubierta por angustias & penas, que sacarla de allí le lleva mucho tiempo.
& cuando ya está a punto de sacarla a la luz, termina la llamada, & en los dos queda una sensación de fracaso, de decepción, de alejamiento.
Una mujer que espera se convierte en un aburrimiento.
Porque siempre repite las mismas palabras: "¿Me extrañaras?" "¿Me quieres?" "¿Piensas en mí tanto como yo pienso en tí?" "¿Has visto a alguien?" "¿Has reído?"
& si has visto a alguien o has reído, que punzada en el alma, que estiletazo en la mitad del pecho.
No sé como es la espera de los hombres, que es lo que sienten los hombres cuando esperan... Pero se me hace que le buscan la vuelta al tiempo para sacarle provecho.
Una mujer que espera es la mitad de una mujer. Es esa mitad que no se pinta, que no tiene ganas de salir, de arreglarse el pelo, de soportar tacos altos, de ir a comprarse ropa...
No presta atención a lo que le pasa. Ni a las cosas que dicen los demás. Puede hasta parecer un poco tonta, un poco miope, un poco sorda. A cada rato pregunta ¿Qué? ¿Qué decías?.
Solamente puedes despertarme de esta hibernación.
Solo con que me dieras tu ternura... Eso. Tan pequeño e importante. Eso tan poco tenido en cuenta. La ternura.
Que fué lo que me hizo descubrirte entre todos los hombres del mundo. Que fue lo que me hizo que te viese distinto, bello, raro, necesario.
Una mujer que espera es una lágrima. Una mujer que espera se conforma con tan poco.
"Me basta con que me des tu ternura desde lejos. No pido que te acerques, ni siquiera te pido que me ames. Porque todos están & me rodean para hacerme sentir sola, & basta para que yo llegue a alguna parte para temer, para querer huir, irme de mí, abandonar el cuerpo, refugiarme en cualquiera que sonría..."

sábado, 25 de junio de 2011

¿Te dije que te amo?

& así anda por aquí & por allá mi corazón, hecho un desastre, cansado de inservibles remiendos que nunca han servido para nada...
TODOS los recuerdos tienen tu olor.
Yo quería ser tan especial para vos & que me miraras todo el tiempo.
Yo quería gustarte como vos me gustabas.
& que me admiraras como yo te admiraba.
Me duele tu memoria anterior.
Me golpea cada paso que hatas dado hacia otra parte que no fuera ese día, ese lugar, esa hora en que mis pasos llegaron a juntarse con los tuyos. 
No sé esperar, ni darle tiempo al tiempo.
Yo desvivo sin ti.
¿Te dije que TE AMO?

Mariposas encerradas en mí...

Tu ausencia no ha borrado tus latidos en mí.
Tu lejanía no me ha vaciado de todo lo que me dabas.
Pretender arrancarte es como querer vaciar el mar sacándolo de a poquito con uno de esos baldecitos con que juegan los niños. 
Amor, no soy la que conociste, soy la que transformaste durante este tiempo, un poco yo & un poco vos... pues eso sucede cuando dos personas se entregan totalmente una a la otra, fusionándose, ensombreciéndose.
Dos espejos frente a frente que al acerarse tanto se refleja tus ojos en mis ojos & tu corazón en mi pecho.
De tanto estar & estar & estar... ahora que no estás me siento doblemente inútil para la soledad...
Aprieto fuerte los párpados porque quiero dormirme & soñar con vos.
No es fácil, pero a veces lo consigo.
& entonces, cuando me despierto, estoy casi contenta, & no abro los ojos enseguida para que tu imagen se quede un rato más en mi pensamiento.
Porque lo hemos compartido todo, ya no puedo hacer ni decir nada sin sentir que lo estamos haciendo juntos..

Mariposas encerradas en mí. Todas esas palabras que quieren nombrarlo, contar mis tristezas & mis miedos...
No puedo confesarles que tengo tantas horas vacías, que mi corazón está lleno de miedo, que la soledad me convierte en una pequeña niña inválida a la que es preciso ayudar a andar.
Todos tienen sus propios problemas...
Todos tienen algún dolor por el cual pedir ayuda...
Mariposas encerradas en mí. Mariposas que se multiplican & me lastiman con su revoloteo continuo.

Un hombre..

Quién puede decir ciertamente lo que es un hombre. Qué siente. Qué piensa. A qué le teme. Qué es lo que más le interesa en la vida & en el mundo. Hasta dónde es capaz de amar sin pensar que está loco o que es ridículo.
Quién puede decir que realmente conoce a un hombre...
Quién puede decir que verdaderamente lo comprende...
A veces pareciera que sí, que es posible, que atravesando el complicado laberinto de su pensamiento uno ha llegado al fondo, a ese lugar secreto, escondido, protegido por los cinco sentidos... & lo ha encontrado... Pero un minuto después el se rebela, borra todas las huellas, tuerce las agujas del reloj, cambia de voz, mirada, se vuele hosco, lejano, inalcanzable ( o nos hace creer que cambia de voz , de piel, de convicciones & que se vuelve inalcanzable... ).
& otra vez estamos afuera.
Con un hombre nunca se está en camino. Siempre se está empezando a caminar...
No somos nosotras las que podemos apoyar la cabeza sobre su pecho seguro & descanzar... sino que son ellos los que terminan apoyando su cabeza en nuestro pecho & se quedan dormidos como niños. Un hombre... Qué dilema.
Amamos a un hombre & nos abrimos con una daga para darla el corazón desnudo en la palma de la mano. & el deja el corazón desnudo en la palma de nuestra mano, desnudo & tembloroso, porque tiene miedo de abrirse el pecho para cobijar ese corazón que se le está brindando.
& cuando oye que su propio corazón late solo, dice que está solo "que está solo como siempre", sin darle importancia al otro corazón que fue arrancado valientemente de su sitio & cada vez más debilmente le ofrenda su latido.
Es que... tal vez él no quería que le diéramos el corazón, tal vez él quería solamente una sonrisa & nosotras, exageradas como siempre, le dimos el corazón.
Es muy posible que él buscara simplemente una oreja para contarle sus penas, para darle, algunas veces, las palabras que excedan el recipiente... & nosotra, exageradas como siempre, le dimos nuestra vida.
Quizá tan solo quería tener cerca nuestro silencio, para poder pensar que estaba acompañado, & nosotras exageradas como siempre, le dimos todos nuestros pensamientos.
¿Acaso no es cuando no damos nada cuando más recibimos de un hombre? Acaso no es cuando damos solamente un poco de nuestra piel cuando recibimos todo de él?
¿Acaso no es cuando le damos solamente el silencio cuando recibimos su grito & su llamado, su pedido de rodillas, su lamento?
¿No es cuando le dejamos en ristre la duda, que nos ofrece todas las certezas, nos promete la luz, el agua, las estrellas?
& cuando vamos por nuestro camino, sin detenernos, él estira sus manos & quiere llevarnos a su camino. & cuando no lo vemos, quiere que lo miremos. & cuando no lo amamos, quiere amarnos & hace lo imposible para que dejemos caer sobre él una gota de amor.
Un hombre es un guerrero cuando lo obligamos a luchar sin tener la certeza del triunfo.
Busca que riamos cuando la tristeza nos atenaza el alma & una pequeña caricia de su mano serviría para disipar las sombras & las dudas. & quiere que volemos, cuando el mismo ha cortado nuestras alas...
Es por eso que no sé, verdaderamente no sé de quien nos enamoramos las mujeres: si de un hombre o de la idealización de un hombre que tenemos en nuestra mente.
Si de un hombre o de la imagen nuestra que vemos reflejada en el espejo de nuestro propio corazón.
& creemos que le teme a la soledad... pero él lo que ama en verdad es su soledad, & es eso lo que defiende... porque tal vez lo que un hombre verdaderamente teme es perder su soledad... esa soledad que le hace sentir que nadie va a cambiarlo, que es él mismo... & que un hombre no se da ni se comparte.

Una mujer...

Una mujer imagina tan violentamente, que es como si viviera lo que imagina. Tal vez sea ella misma solamente cuando se sueña, se inventa, se sumerge en ese cine solitario de su pensamiento.
Una mujer está expuesta & casi siempre en carne viva, cicatrizando.
Tapándose las heridas para que no le echen vinagre sobre ellas. Los hombres no pueden resistir la tentación de echar vinagre en las heridas & ponen la escusa de intentar curarlas así.
Una mujer, aun derrotada, deshecha, desahuciada, arremete igual. Vuelve a empezar. Vuelve a repetir los gestos del amor, de la desolación, de la espera, de la pérdida, de la despedida, de la credulidad, del asombro.
& repite las mismas preguntas, una vez, mil veces, un millón de veces, aunque la respuesta no sea la buscada, la esperada, la necesitada, la que la resucite o la haga brillar. & seguirá preguntando incansablemente, insaciablemente. Seguirá preguntando: "¿Me querés?" "¿Me querés?" "¿Me querés?" .